La investigación por el crimen de Érika Álvarez, uno de los casos que mayor conmoción generó en Tucumán durante este año, continuará por varios meses más. En una audiencia realizada este lunes, la Justicia resolvió extender la prisión preventiva de Felipe "El Militar" Sosa, principal acusado del femicidio, y autorizó la ampliación del plazo de investigación solicitado por la Fiscalía.
La decisión fue adoptada por un juez de feria, quien hizo lugar a ambos planteos del Ministerio Público Fiscal al considerar que aún resta producir medidas de prueba consideradas relevantes para el esclarecimiento definitivo del caso.
Por qué se extendió la investigación
De acuerdo con lo explicado durante la audiencia, el Código Procesal Penal de Tucumán establece un plazo inicial de seis meses para la investigación penal preparatoria. Sin embargo, cuando el fiscal entiende que es necesario incorporar nuevas evidencias o completar pericias pendientes, puede solicitar una prórroga.
Femicidio en Yerba Buena: Felipe Sosa seguirá en prisión preventiva por el crimen de Érika ÁlvarezEso fue precisamente lo que ocurrió en este expediente. La Fiscalía argumentó que todavía quedan diligencias por realizar antes de cerrar la investigación y avanzar hacia la siguiente etapa del proceso.
Si bien la ampliación de los plazos retrasa el cronograma judicial, no implica un cambio en la situación procesal del acusado, que continuará detenido.
¿Habrá juicio este año?
Aunque todavía no existe una fecha definida, la posibilidad de que el caso llegue a juicio oral antes de fin de año no está descartada.
Fuentes vinculadas al proceso señalaron que todo dependerá de los resultados de algunas pericias que aún están pendientes. Una vez concluidas esas medidas, el fiscal podría solicitar la elevación de la causa a juicio, instancia que luego deberá ser discutida y resuelta por la Justicia.
La evidencia que compromete a Sosa
La investigación reúne diversos elementos que complican la situación procesal de Felipe Sosa.
Entre las pruebas incorporadas al expediente figura que Érika Álvarez estuvo en el domicilio del acusado antes de su desaparición, circunstancia respaldada por distintas evidencias y testimonios.
Además, personas que declararon en la causa aseguraron que Sosa les habría pedido eliminar objetos que podrían constituir pruebas de interés para la investigación.
Uno de los elementos más relevantes es el resultado de las pericias genéticas: en el cuerpo de la víctima se encontraron rastros de ADN atribuidos al acusado, una evidencia considerada de peso por la Fiscalía.